Santo Toribio de Liebana |  |
El monasterio de Santo Toribio de Liébana, al pie de los Picos de Europa, es uno de los cuatro centros de peregrinaje del mundo, junto a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela. Se encuentra situado en el denominado monte de La Viorna, a unos dos kilómetros del núcleo de la comarca lebaniega, Potes.
Su fundación data del siglo VI, siendo realizada por el obispo de Palencia, Toribio (530-540), según la regla benedictina bajo el nombre del monasterio de San Martín de Turieno. Es, por tanto, el más antiguo de todos los monasterios, y refugio de los cristianos durante la invasión musulmana (711). Alfonso I, hijo del duque Pedro de Cantabria, casado con Ermensinda, hija de don Pelayo, pobló y organizó el territorio de Liébana y de la Meseta en la frontera del valle del Duero. Alrededor del monasterio emergieron un amplio conjunto de ermitas y lugares de retiro y oración.
Según la tradición, Toribio, obispo de Palencia, refugiado en la ladera norte del monte Viorna y en la que en el año 900 se erige una construcción prerrománica de influencia asturiana, decidió ubicar el monasterio en el lugar en el que cayera el cayado que le ayudaba a caminar.
A mediados del siglo VIII, se llevan al monasterio los restos de Santo Toribio, obispo de Astorga (448-453), y la reliquia más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, el “Lignum Crucis”, que Toribio había traído de Tierra Santa. Desde ese momento, se convierte en centro de peregrinos de todas las partes del mundo. Según P. Sandoval, el leño santo se corresponde con el “brazo izquierdo de la Santa Cruz, que Santa Elena (madre del emperador Constantino, en el siglo IV, dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones. Mide 635 mm en su palo vertical y 393 mm. En el travesaño con un grosor de 40 mm. La reliquia se encuentra incrustada en una cruz de plata dorada de tradición gótica, realizada por un taller de Valladolid en el año 1679. En el año 1512, los papas Julio II y León X ratifican el Jubileo con la indulgencia plenaria para los años santos lebaniegos.
La celebración del Año Santo Lebaniego, en el que ahora nos encontramos, se establece cuando la festividad de Santo Toribio, e
l día 16 de abril, se produce en domingo.
Por ello, en el siglo XVI, se construye la Puerta del Perdón, que sólo se abre durante el Año Jubilar. Posteriormente, en el año 1967, el papa Pablo VI, extiende el privilegio de ganar el Jubileo a todos los días del año.
Entre sus muros, Beato de Liébana, pensador del siglo VIII con gran influencia en la corte de Carlomagno en relación a la controversia adopcionista, realizó los más bellos comentarios al Apocalipsis (primera versión en 776 y segunda versión en 784). De ahí, que los posteriores comentarios reciban el nombre de Beatos. Compuso también el himno “O Dei Verbum” para la festividad de Santiago en la liturgia mozárabe. La alabanza del apóstol supuso el inicio del culto a Santiago de Compostela como patrón de España. Las aproximadamente 90 ilustraciones de los Beatos, de influencia carolingias, italianas y norteafricanas, inician un ciclo artístico que se extenderá durante 500 años.
En la construcción del monasterio deja patente una supersposición de estilos arquitectónicos. Tiene su arranque en el estilo prerrománico de tipo asturiano y mozárabe .
El año 1256 es la fecha de fábrica de la actual iglesia. Su ejecución fue posible por medio de indulgencias concedidas por el obispo de Palencia Fernando, y el apoyo económico de los fieles.
La iglesia tiene influencia del gótico monástico con las directrices de la arquitectura de la Orden de San Benito: líneas y espacios con gran claridad y decoración sobria. La escasa decoración se encuentra en los capiteles. Presenta una cabecera con tres ábsides con una altura similar. Las bóvedas, de crucería, llevan nervios de refuerzo. En el ábside mayor se venera la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, del siglo XVI. En sus capiteles, se puede observar decoración figurada de cabezas humanas y decoración zoomórfica. Concretamente, por medio de las cabezas de animales de toro y oso. Según la tradición, un toro y un oso, ayudaron a Santo Toribio a construir la iglesia.
En el ábside del evangelio se conserva la estatua adyacente de Santo Toribio. Tallada en madera de olmo de Burgos consta que existía en el monasterio al menos desde el año 1316. Conserva la policromía original.
Al exterior destaca la fachada meridional en donde se encuentran las dos portadas. La más amplia es la principal, en arco apuntado rodeado de arquivoltas, que apoyan en capiteles cuyas representaciones simbólicas hacen referencia a los sacramentos. A su derecha y embutida junto a un contrafuerte se construyó la Puerta del Perdón, que se abre solemnemente para el Jubileo. A los pies de la edificación se eleva una maciza torre de campañas, en cuyo interior se encuentra el coro.
Durante la Edad Moderna se inicia la decadencia del monasterio, al transformarse en parroquias un gran número de iglesias lebaniegas que de él dependían, acabando su vida monástica con la desamortización de Mendizábal, en 1837.
En 1961, tras la restauración del ruinoso edificio; se hace cargo de él una comunidad de PP. Franciscanos, que actualmente lo regenta, recordando la tradición que señala a San Francisco como visitante de Santo Toribio en su peregrinar a Compostela. Las arcadas apuntadas del atrio, junto a los ábsides del templo, dan acceso al claustro monástico, edificado en el s. XVII, de tradición herreriana, a cuya entrada se encuentra un admirable relieve de Jesús Otero, que representa a Beato en su scriptorium.
La Capilla del
Lignum Crucis, fue construida a principios del siglo XVIII por el que fuera inquisidor en Madrid y arzobispo de Santa Fe de Bogotá (Colombia) don Francisco Gómez de Otero y Cossío, (1640-1714), -natural del vecino pueblo de Turieno, donde aún se conserva su casa natal-, cuya estatua orante se erige en un lucillo junto al altar.
Destaca la extraordinaria calidad de la labra pétrea de la cúpula, en cuyas pechinas están representados los evangelistas, entre una exuberante decoración de guirnaldas y amorcillos, elementos simbólicos que junto con los signos de la Pasión y motivos heráldicos se repiten en la linterna. El camarín que cobija el "Lignum Crucis" fue diseñado hacia 1705 por Fr. Pedro Martínez de Cardeña. En sus hornacinas presenta diversas esculturas de los Santos Padres, apóstoles y santos, aunque algunas de sus tallas son modernas.

La tradición la relaciona con el origen del monasterio, pero lo más verosímil es que fuese traída al mismo tiempo que los restos de Santo Toribio de Astorga, alrededor del siglo VIII. Según el P. Sandoval, cronista de la orden benedictina, esta reliquia corresponde al "brazo izquierdo de la Santa Cruz, que Santa Elena (madre del emperador Constantino, en el siglo IV) dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones. Está serrado y puesto en modo de Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo".
Se encuentra incrustado en una cruz de plata dorada, con cabos flordelisados, de tradición gótica, realizada en un taller vallisoletano en 1679.
Las medidas del leño santo son de 635 mm. el palo vertical y 393 mm. el travesaño, con un grosor de 40 mm. y es la reliquia más grande conservada de la cruz de Cristo, por delante de la que se custodia en San Pedro del Vaticano.
Un análisis científico de la madera, determino que "la especie botánica de la madera del Lignum Crucis es Cupressus Sempervivens L., tratándose de una madera extraordinariamente vieja y que nada se opone a que alcance la edad pretendida".
Alrededor del monasterio, en un radio de unos 800 m. se encuentra un conjunto de ermitas y lugares de retiro y oración de los monjes.




Fuente: www.mosheh.net/toribio/Sto_toribio.htm